CAMARONES ARTE CONTEMPORÁNEO

Camarones 1645  |  La Paternal  |  Buenos Aires  |  +5411 4585 5738

Exhibiciones

09 Nov 2019

Despatriarcar la mirada, con curaduría de Mechi Barreiro y María Laura Vázquez

Artistas: arteMA colectivo, Viviana Debicki, Luján Funes, Laura Nieves y María Laura Vázquez + Programa Audiovisual

Despatriarcar la Mirada es una plataforma de investigación que nace en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, bajo la dirección de María Laura Vázquez. Cada vez que se pone en acción, Despatriarcar toma la forma de la urgencia: es muestra, taller, jornada de producción, charla abierta, proyecto de tesis, etc. Lo que en definitiva construye este ambicioso proyecto es una gran red, que conecta transversalmente los cuerpos, las generaciones, las disciplinas y los quehaceres artísticos, intelectuales y domésticos.

Para pensar en cuál es la materia prima con la que se teje esta red, partimos de la pregunta que se hace Linda Nochlin en su texto de 1971 “¿Por qué no hay grandes mujeres artistas?”. La historiadora va a argumentar que para tratar de formular una respuesta hay que mirar las condiciones de producción a las que las mujeres fueron sometidas durante siglos y que sirvieron de motivo para caracterizar sus poéticas como menores. Esta excusa histórica que ha servido para invisibilizar las prácticas artísticas de las mujeres tiene su origen en el punto de vista desde el que estamos configurados para mirar el mundo; dicho de otro modo, es el resultado de ser reguladxs por un marco teórico patriarcal.

En la búsqueda por desestabilizar esta estructura, abrazamos los márgenes a los que somos empujadxs. Tensionamos ese centro cuestionando los mecanismos que han permitido y que, aún bien adentrados en el siglo XXI, siguen habilitando a que el arte producido por mujeres y otras identidades disidentes todavía sea embestido de adjetivos valorativos cuando se lo busca problematizar. Es desde estos márgenes que entrecruzamos nuestras historias, favoreciendo la reflexión sobre las propias contradicciones y rebalsando en preguntas que aún luchamos por formular. Desplegamos esta red para invitar a la reconstrucción en comunidad, buscando establecer vínculos estéticos y políticos que resuenen en nuestro territorio.

 

Texto curatorial por Mechi Barreiro & María Laura Vázquez

28 Sep 2019

Territorios emocionales curada por Lola Silberman

Artistas: Marino Balbuena, Miguel Ángel Cárdenes, Guillermina Lynch, Lía Porto, Nilda Rosermberg y Verónica Ryan

“Las historias que relatamos sobre nosotros mismos sólo pueden narrarse en pasado. El pasado se remonta hacia atrás desde donde ahora nos encontramos, y ya no somos actores de la historia sino espectadores que se han decidido a hablar.”

Todo cuanto amé, Siri Hustvedt

 

He aquí seis artistas que se inspiran en la vida íntima, familiar, en los recuerdos y en sus vivencias. Se vuelven para sí. Trabajan en la soledad del taller tramando a partir de lo textil un territorio personal, íntimo y privado. Un trabajo que va hacia delante, que se configura en un largo período de tiempo, para generar un presente que nos retrotrae a un pasado. A una experiencia que emerge una y otra vez. Una memoria individual que se actualiza en cada trabajo, como algo que no se puede eludir, como un afán. 

 

En estas piezas ellxs se proponen abordar y bordar memorias, recuerdos, traumas, karmas u obsesiones, también pasiones. Para ello utilizan telas, tules, hilos, lanas, tejidos, papeles, hostias, objetos personales, fragmentos audiovisuales o retratos sociales.

 

La diacronía del relato privado nos trae el terciopelo y lo que muta, lo que devela y lo que esconde debajo, su fragilidad. Nos enfrenta a las manchas y lo inmaculado; las creencias, el sentido de la vista y el del tacto. Nos expone a lo natural, lo que crece y no se puede controlar, el deterioro y la exuberancia a la par. Lo que brota, su presencia y la ausencia. Nos sumerge en el ciclo vital, lo que se entierra, desentierra y puede transmutar, en cómo  indagar el paso del tiempo. Nos evoca la memoria familiar, las de las manos, el bordado que cuenta historias y recuerdos. Nos introduce en el dolor emocional, el que narra con aguja e hilo el devenir de una pasión. Nos retrotrae a la memoria infantil, a esas imágenes en continuado que nos permitían ir y venir sin rumbo. 

 

He aquí estos trabajos, acaso pequeños fragmentos del yo que nos conducen a distintos territorios emocionales.

Texto curatorial por Lola Silberman

24 Aug 2019

Poéticas de la marea, con curaduría de Kekena Corvalán

Convoca a las artistas Rocío Corbera, Bárbara Hassen, Rosana Linari, Pao Lunch y María Pichot

Reflexiones visuales que traen al espacio privado de Camarones destellos de lo que que vivimos en las calles, como otra escena en la que debemos estar. Continuidades, provocaciones, desde la intimidad, el taller y la mesa, como punto de fuga hacia el adentro de una sensibilidad que pulsa y no se detiene.

 

Intensidades coleccionales, podría llamarse también esta exposición que no busca más que hacer circular producciones potentes, que giran en torno al tema de los géneros. La novedad es el deseo explícito de estar en una galería, como modo ineludible de ponerse en circuito y búsqueda de un coleccionismo vivo y sensible. 

Texto curatorial por Kekena Corvalán 

13 Jul 2019

Los años más duros y Un poema perruno, curadas por Alejo Ponce de León

Artistas Nicolás Monti y Franco Mala

Los años más duros, de Nicolás Monti 

Posiblemente un “texto curatorial” que le sirva de compañía a Los años más duros, de Nicolás Monti, propondría ciertas líneas de lectura para la obra vinculadas a la epistemología alimentaria y a la represión colonial. Por ejemplo, podría hablar del proceso de degradación que sufrieron los saberes culinarios de los primeros pobladores americanos frente al desafío que esa tradición supuso para la cosmovisión cristiana. El enfrentamiento entre las prácticas de cocina españolas y las “amerindias” desembocó en una supresión violenta y casi total de sistemas de conocimiento vinculados, entre otras cosas, a lo comestible, al mismo tiempo que el ímpetu médico-religioso europeo se imponía con fuerza sobre los tractos digestivos y las cacas originarias. El calendario católico de ayunos y fiestas santas determinaba qué se comía, quién lo comía y en qué cantidades; y aunque para los colonizadores el hecho de que en nuestras tierras se practicara la antropofagia implicaba una transgresión aborrecible y satánica, ellos mismos se comían el cuerpo de Cristo, transmutado en un disco plano de harina. En este sentido, ese texto no dejaría de señalar que la comida que puede verse en este mesón es, casi toda, un legado contradictorio de culturas inmigrantes. Culturas colonialistas, claro, pero también fugitivas y colonizadas; culturas asesinas, claro, pero también asesinadas, anarquistas y refugiadas. 

 

Por otro lado, cabe suponer que ese mismo texto podría intentar proponer una valoración crítica de la perdurable hegemonía de la cocina francesa como el más alto referente en términos de racionalidad culinaria moderna. Porque es cierto que de algún modo la cocina francesa sigue actuando como condicionante colonial, como jaula o como obstáculo infranqueable frente al cual las demás tradiciones tienen que medirse. La cocina fusión responde a ese mandato, siendo que reduce esquemas complejos a una dimensión de mero ingrediente, de brote territorial, de verdura sin cultura. 

 

Un texto quizá menos preocupado por la agenda de la teoría cultural occidental contemporánea y más centrado en el desarrollo que ciertas ideas vinculadas al arte tuvieron a partir de la mitad del siglo XX, hablaría sobre el problema de la representación. Sobre un arte ocupado en “cómo ser real trascendiendo la ficción”, según dice Diedrich Diederichsen. Ese texto se enfocaría en lo real de estos objetos, haciendo énfasis en el hecho de que lo real descansa en su materialidad, en su forma y en su brillo. Lo real, para ese otro texto, serían los objetos siendo objetos sin tener que darle explicaciones a nadie: lo real es la manera en que estos objetos que parecen platos de comida se tocan unos a otros apoyados sobre una mesa, una mesa que es real.

 

Este texto, sin embargo, sirve nada maś como recordatorio de que Los años más duros son nuestros años, los que nos toca vivir. Fueron también duros los que les tocaron a aquellos que vivieron antes de nosotros y muy posiblemente -casi seguramente- serán duros los años que vivan los que nos sobrevivan. Entre toda esa dureza, otro recordatorio viene a cuento: cuando un amigo te invita a comer, nunca le digas que no.

Un poema perruno, de Franco Mala

“No gruñas, pequeño Hans, ni estés triste” le dijo Lutero a su cachorro. “Cuando llegue la hora de la resurrección te prometo que tú también tendrás una cola dorada”.

Texto curatorial por Alejo Ponce de León

15 Jun 2019

Distancia de rescate, curada por Franc Paredes

Martín Castillo Morales, Dayana Santiago, Juan Carlos Urrutia y Saúl Rivas

DISTANCIA DE RESCATE es una suerte de ensayo sociopolítico sobre la realidad latinoamericana a partir del trabajo de Martín Castillo Morales, Dayana Santiago, Juan Carlos Urrutia y Saúl Rivas. Cuatro artistas de origen venezolano residentes en argentina desde hace varios años. 

Las obras seleccionadas se hacen eco de diferentes aspectos de la Venezuela actual. Estas miradas trabajan al mismo tiempo como espejo de otras realidades de la de la región. Los paralelos no son exactos, el territorio y la historia son diferentes, incluso las ideologías que ocupan el poder pueden ser contrarias, pero los daños colaterales que afectan a los individuos son los mismos: violencia, crisis económica y migración.

La exhibición contará con artistas invitados que realizarán Activaciones con la muestra, dialogando con las obras exhibidas y el espacio de la galería. Además para la Apertura tendremos de invitada a la cocinera Cruz del Sur Morales que realizará una serie de platos típicos brindando testimonio de ellos y de la cultura gastronómica de ese país, para degustar en las tertulias gastronómicas de la  trastienda. 

Texto curatorial de Franc Paredes

18 May 2019

Campo magnético, con curaduría de Eduardo Stupía

Exhibición de Guillermo Mena y Alberto Sassani

Guillermo Mena y Alberto Sassani conviven en el flamante espacio de Camarones Arte Contemporáneo y al hacerlo generan un transitorio campo magnético, una topografía ambiental de tensiones y atracciones entre dos polos claramente diferenciados, y a la vez misteriosamente afines. Si se optara por examinar primero la cualidad de sus materiales, podríamos establecer un arco perfecto entre el protagonismo aluvional de la madera recuperada en Sassani, y la presencia terminal de esa madera como sustancia carbonizada en tanto activa herramienta de dibujo en Mena. 

Para Sassani, la madera es el eje de una verdadera restauración semántica: el artista combina recicladas estructuras de puertas, marcos, estantes, bastidores, e incluso partes desmembradas de algún mueble en desuso, para reordenarlas en imponentes ecuaciones de poesía física. Como un geómetra alquímico de la carpintería, busca concienzudamente la mejor organización rítmica de las piezas ortogonales con las que ha conformado su alfabeto. Así, con los restos melancólicos de una demolida utilidad secular, aprovechando las diversas densidades, porosidades, coloraturas y diseños de las vetas, Sassani erige una suerte de museo constructivo del artificio objetual, bi y tridimensional.

Mena es el demiurgo de la línea, la textura, la trama y el trazo, expandidos en una épica del gesto y del carácter gráfico, allí donde el dibujo deja de ser registro subjetivo para convertirse en puro fenómeno, un ente autónomo que sobreviene como una fastuosa catástrofe natural. De las alusiones orográficas a las versiones  de afiebradas forestas, de los simulacros de placas tectónicas a los espejismos atmosféricos en tempestades de grafito, el artista elabora su energética rapsodia rizomática en la lucha implacable del negro y blanco en contraste, modulación y claroscuro, para pulir el filo de la expresividad más intransigente en las contenciones de una lógica cartesiana. 

Cada uno al frente de su categórica identidad artística, con la elocuencia de las convicciones que se revelan estrictamente en la manifestación neta del lenguaje, Sassani y Mena, Mena y Sassani también ofrecen en el dinámico contexto de este nuevo escenario la eficaz matemática bifronte de una experiencia site-specific conjunta, como esbozando una hipótesis de contrapunto dialéctico bajo la forma de metáfora corpórea. 

Texto curatorial por Eduardo Stupia 

Please reload